Las ventajas de ser un fracasado

Las ventajas de ser un fracasado

En primera instancia, la palabra “fracaso” es una causa de conflicto nato, puesto que a lo largo de nuestra historia se nos ha instalado el chip de siempre ser el “mejor” en todo lo que hagamos. Se nos ha dicho que es imperante ser el número uno y un total ganador en pro de poder alcanzar éxito en cualquier rubro de nuestra vida.

Sin embargo, ¿Hasta qué punto es realmente saludable ser siempre el que lleve la batuta, el que sobresalga en todo, el logre los resultados que busca (o mínimo intente hacerlo) no importa qué? Si me preguntas a mí, debo decir que no es tan positivo, principalmente porque podemos caer en una especie de obsesión por siempre estar en la cúspide, y cuando eso no suceda, la frustración y desilusión serán nuestras fieles compañeras.

Foto tomada de www.flazingo.com.

Antes que nada quiero aclarar que el objetivo de este texto no es justificar algún estado de mediocridad, o en efecto el no buscar siempre dar lo mejor de nosotros para alcanzar nuestros objetivos, sino que todo lo contrario. Éste texto es en esencia, una invitación a la auto critica y a la aceptación del fracaso como medio para poder superar todos nuestros fallos y errores, mismos que nos hacen pensar que “el saco de fracasado” nos queda muy a la medida y por consiguiente estamos jodidos.

En mi experiencia, debo decirte estimado lector, que la mayor parte de mi crecimiento profesional y personal se ha basado en gran medida a los tropiezos constantes, los errores cometidos y los desaciertos obtenidos, los cuales he logrado sobrellevar sometido bajo la auto exigencia, autocrítica, aceptación y sobre todo al no hacerme víctima de mis propios actos o circunstancias.

Y ya que estoy en esto, quiero ahondar un poco en el victimizarnos por nuestros actos o circunstancias. ¿Cuántos de nosotros creemos merecer más de lo que tenemos?, o ¿cuántos hemos dicho que la vida es injusta y que somos víctimas de una especie de conspiración universal en nuestra contra? Siendo franco, yo alguna vez lo llegue a pensar esto, fue justo después de verme obligado a abandonar la universidad por primera vez debido a una severa crisis económica familiar.

Fue en esta etapa cuando comprendí que en ocasiones uno simplemente no puede hacer mucho para que mejore el entorno que te rodea y deje de marchar de acuerdo a su estado común de acción-reacción, no importa que des todo de ti. Sin embargo el haber descubierto eso me dio dos opciones: culpar a la vida por su crueldad y echarme a llorar, o aceptar mi situación en esos momentos de desilusión, tomar cartas en el asunto y buscar una solución junto a los míos para seguir adelante. Yo opté por la segunda.

Pero dejando esto de lado, creo que para mejorar es necesario reflexionar sobre una de las partes que más nos duele, y es saber nuestras verdades; pero no sólo como persona, sino también como negocio o bajo cualquier circunstancia. La auto exigencia y la incómoda autocrítica van tan de la mano que para poder mejorar alguna área de nuestra vida, es necesario antes ser francos y reconocer en qué la estamos regando (ufff… ¡Vaya que cuesta aceptarlo!).

Hace algunos años comencé a adentrarme en el maravilloso mundo de la música y decidí que quería formar parte de una agrupación de rock como vocalista. Lo primero que tuve que aceptar fue mi realidad musical, misma que cayó duramente mediante criticas de terceros y sobre todo ante una severa autocrítica al instante de escuchar mi primera grabación en estudio para nuestro primer demo.

Fue entonces cuando canalicé toda la información obtenida, hice a un lado mi ego y busqué la manera de cambiar eso que me disgustaba, así que me decidí ingresar a una escuela de música con la meta de mejorar mi técnica de canto y expandir mi panorama artístico. Francamente, y sin caer en alardes, mi mejora fue grandísima debido a la gran exigencia de mis “senseis” artísticos, al trabajo duro de mi parte, y al gran acompañamiento de mis amigos para que lograse lo que me había propuesto.

Foto de Tom Hall.

Durante años hemos escuchado de manera repetitiva las típicas frases de motivación que nos invitan a levantarnos después de caer, a intentar una y otra vez hasta lograr los resultados esperados, a ver la cima siempre, a salir y rompernos el alma hasta encontrar eso que buscamos sin importar nada más, y sí… tienen razón hasta cierto punto, puesto que llevan un trasfondo que motiva e invita a luchar incansablemente a enfocarnos en la meta del éxito (sea cuál sea su definición para ti).

Sin embargo y paradójicamente, cuanto más nos empeñemos en ver la punta del Everest, más difícil y frustrante nos resultará poner en claro todas aquellas áreas de crecimiento que debemos desarrollar para incrementar nuestro umbral de aprendizaje, y buscar ser más sólidos como individuos. Al fin de cuentas, las grandes esculturas se hacen a cincel y martillo.

Antes de despedirme, quiero invitarte a que aceptes y abraces el fracaso, los errores y las derrotas como parte esencial de la vida, ya que es algo muy necesario para tu crecimiento y es que cuanto más tocamos fondo, más oportunidad tenemos de crecer ya que lo único que nos queda es crear conciencia, tomar la enseñanza y seguir hacia adelante. Motívate para hacer las cosas teniendo en cuenta que la pérdida más grande que podemos tener es quedarnos con las manos en el rostro lamentándonos por errar. “

Recuerda que es muy posible modificar nuestro enfoque, y que más allá de buscar ser siempre un “ganador”, seamos unos grandísimos fracasados dispuestos a romperla con tal de mejorar día a día. El fracaso nos llena de enseñanza; todo depende de cómo lo percibamos.

Emmanuel Hermosillo

By |2018-01-19T10:18:43+00:00enero 16th, 2018|Blog, Emmanuel Hermosillo|1 Comment

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One Comment

  1. Luc 01/20/2018 at 11:51 AM - Reply

    Excelente texto para ponernos a pensar y cuestionarnos seriamente en qué es lo necesitamos enfocarnos realmente para aprender de lo que ya hemos errado!

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